Computación Cuántica

  • Rolando Saniz Balderrama

Resumen

Todas las computadoras de hoy en día, desde la máquina que usa una persona en un
café Internet para revisar su casilla electrónica, hasta las máquinas de última generación
utilizadas por los investigadores en el CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear),
cerca de Ginebra, en Suiza, son máquinas de Turing. Desde ese punto de vista, no son
más sofisticadas que la Máquina Analítica de Charles Babbage de los años 1830. Todas
obedecen al mismo principio, el de la Máquina Universal de Turing. En la actualidad, las
computadoras más avanzadas siguen siendo máquinas que operan de manera sequencial
sobre las operaciones elementales en que los programas dividen las tareas que se quieren
ejecutar. Las llamadas supercomputadoras "paralelas'", al fin y al cabo, no son más
que varias máquinas trabajando en conjunto de cierta manera, y cada una de manera
sequencial. El problema es que ese principio de funcionamiento limita seriamente las
tareas computacionales que se pueden ejecutar. No se pueden atacar, por ejemplo,
problemas grandes fuera de la clase P. Recordemos que un problema de la clase P es
aquel para el cual el mejor algoritmo tiene un tiempo de ejecución polinomial en función
del tamaño del input. La factorización de un número entero, por ejemplo, 110 está en
P. No se dice que una factorización es imposible de realizar, ya que una computadora
cualquiera puede, en principio, emprender la tarea, sino que para factorizar un entero
grande se requiere tal capacidad de cálculo que. desde el punto de vista práctico, se
puede considerar la tarea irrealizable.

Publicado
2001-01-01
Sección
Artículos de Investigación